datos de las manos que teclean

Birthday Poem (Jennifer Strauss)

Tantos años llevo amándote, que entiendo
la mortalidad y cómo nada
podrá hacer para librarme.

Oblicua, la luz
atrae el gris de tu pelo,
viaja en presente el corazón,
y no por recordar
el casco oscuro
brillante en la batalla contra el mundo
en su obstinada locura.

Placer, fascinación
se impregnan en tu piel conmovedora
tierna, íntima, entusiasta que despierta

Te amo por tu cuerpo: ¿debo llorar o cantar? 

   
 

Loving you long, I learn mortality
and how it will do nothing
to release me.

Grey hair
catches the slanted light
and the heart trips
in the present tense,
not for remembrance
of dark helmet
shining to battle
against the world's unchanging folly.

Delight, astonishment,
cling to your waking
familiar wild and tender
skin -
touching,
I love you for your body:
shall I weep or sing?

dijo W. BENJAMIN sobre las traducciones

"Así como el tono y la significación de las grandes obras literarias se modifican por completo con el paso de los siglos, también evoluciona la lengua materna del traductor. Es más: mientras la palabra del escritor sobrevive en el idioma de éste, la mejor traducción está destinada a diluirse una y otra vez en el desarrollo de su propia lengua y a perecer como consecuencia de esta evolución."

de Walter Benjamin, "La tarea del traductor", en Angelus Novus, trad. de H. A. Murena, Barcelona, Edhasa, 1971, pp. 127-143.


dijo BORGES sobre las traducciones

¿A qué pasar de un idioma a otro? Es sabido que el Martín Fierro empieza con estas rituales palabras: "Aquí me pongo a cantar - al compás de la vigüela." Traduzcamos con prolija literalidad: "En el mismo lugar donde me encuentro, estoy empezando a cantar con guitarra", y con altisonante perífrasis: "Aquí, en la fraternidad de mi guitarra, empiezo a cantar", y armemos luego una documentada polémica para averiguar cuál de las dos versiones es peor. La primera, ¡tan ridícula y cachacienta!, es casi literal.

Jorge Luis Borges, La Prensa, Buenos Aires, 1 de agosto de 1926.